La desembocadura del rio Foix

A pesar de su alto valor ecológico, la desembocadura del Foix y sus figuras legales de protección al estar encapsulada en una trama urbana presenta grandes desafios de conservación

Pero el entorno urbano que rodea este espacio no es su único factor limitante. La construcción de la presa en el municipio de Castellet y la Gornal en 1928 cortó el caudal río abajo, degradando todo el curso y haciendo desaparecer el ecosistema. Desde entonces, la desembocadura ha pasado por muchas etapas: parque urbano, camping o simplemente un lugar profundamente degradado. A partir de los años 2000 comenzó un proceso para revertir la situación, iniciando un camino administrativo para dotar al espacio natural de figuras de protección como Red Natura 2000, zona ZEPA o Lugar de Interés Comunitario.

Es en este punto cuando el Ayuntamiento de Cubelles encarga a Klimetica la redacción de un plan de gestión para implementar medidas que reorienten el espacio natural, devolviéndolo a lo que nunca dejó de ser: un lugar para la flora y la fauna.

Los planes de gestión son indispensables antes de poder arrancar con las actuaciones, porque ordenan el trabajo sobre el terreno: recogen un diagnóstico del estado del espacio, fijan objetivos medibles, priorizan medidas, definen responsables y marcan un calendario de ejecución y seguimiento. En un entorno tan sensible y presionado por la urbanización, son la herramienta que permite actuar con criterio, evitar soluciones improvisadas y asegurar resultados a medio y largo plazo.

Lo que hemos logrado en estos años de trabajo.

Recuperación y mejora de hábitats: actuaciones de renaturalización y mejora ecológica en zonas degradadas, favoreciendo la recuperación de ecosistemas como el bosque de ribera o dunas costeras.

Control de especies invasoras y presión antrópica: intervención sobre focos prioritarios y medidas de contención para reducir impactos.

Mejor ordenación del uso público: definición de accesos, señalización y compatibilización entre visita y conservación, minimizando molestias en áreas sensibles.

Seguimiento y conocimiento del espacio: se mejora el diagnóstico con campañas de campo y criterios de evaluación que permiten medir la evolución del ecosistema, como el censo de aves o los inventarios florísticos.

Educación ambiental y participación: actividades y acciones de sensibilización para implicar a ciudadanía, entidades y visitantes. Una de las claves para dar a conocer el espacio son las visitas guiadas dentro del espacio.

Preguntas frecuentes

¿ Es necesario un plan de gestión para actuar en un espacio natural?

No, no es necesario, aunque con una buena planificación es más eficiente alcanzar los objetivos.

¿Como de grande tiene que ser un espacio natural para que tenga un plan de gestión?

No es necesario un tamaño específico. Pueden llevarse a cabo tanto en pequeños espacios urbanos como en grandes parques nacionales.

¿Podeís ejecutar un plan de gestión?

Sí, de hecho, una herramienta que siempre proponemos es articular un servicio permanente de gestión integral que permita ir desarrollando la mayoría de las acciones previstas.